Han pasado casi tres meses desde que los españoles fuimos a las urnas el pasado 28 de abril para elegir el nuevo presidente del Gobierno y todavía no hay ejecutivo. La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, anunció la fecha de la investidura de Pedro Sánchez: el próximo martes 23 de julio. El debate se iniciará el 22 pero los diputados de la Cámara Baja votarán al día siguiente. Ese día Sánchez necesita la mayoría absoluta del Congreso (176 diputados a favor) para ser de nuevo presidente. Si en esa primera vuelta no consigue los apoyos suficientes habrá una segunda votación dos días después (25 de julio). Aquí solo necesitaría mayoría simple, es decir, más 'síes' que 'noes'.

Sánchez tiene dos oportunidades para que el Congreso le otorgue su apoyo, si no lo consigue en ninguna de las dos votaciones en 60 días se disuelven las Cortes. El 23 de septiembre es la fecha límite para investir al presidente. La Constitución de 1978 establece en su artículo 99.5 que, "si transcurrido el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones, con el refrendo del presidente del Congreso".

Por lo tanto, en ese supuesto, el 23 de septiembre se disolverían las Cortes y el BOE publicará un real decreto de convocatoria de elecciones. Esta convocatoria entra en vigor el día posterior al del final de plazo de dos meses (24 de septiembre). Siguiendo los plazos, el 25 de septiembre comenzaría a contarse los 47 días que tienen que pasar para poner la fecha de elecciones, por lo que la nueva cita en las urnas sería el 10 de noviembre.

Esta situación no es la primera vez que se produce en España. En 2016 falló la investidura de Sánchez con apoyo de Ciudadanos, se disolvieron las Cortes y se repitieron las elecciones el 26 de junio de ese año.