Álvaro Cano es el único guardia civil agredido en Alsasua (Navarra) que continuaba viviendo en la localidad. Ahora, él y su pareja, también agredida en octubre de 2016, se trasladan después de recibir una carta en la que se amenaza a su hija de un año y medio.

El sargento Cano llevaba menos de un mes cuando ocurrió el altercado de Alsasua la noche del 15 de octubre de 2016. Él, junto a su compañero y las parejas de ambos, recibieron una paliza en el bar Koxka por parte de unos radicales.

Durante el juicio el guardia civil confesó que llegó a temer por su vida y que la "sensación de odio y rencor que tenían por ser guardia civil no la he sentido nunca”.

La Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional impuso las penas de prisión de entre 2 y 13 años para siete de los ocho condenados por la agresión. Se ha ratificado el [[LINK:INTERNO|||Video|||5c80cab67ed1a85fd7fcafc0|||“agravante por discriminación ideológica”]] y no por terrorismo como pedía la Fiscalía.