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Juicio 'Anboto'

La exjefa de ETA María Soledad Iparragirre, alias ‘Anboto’, se enfrenta al primero de sus 12 juicios pendientes en España

La histórica dirigente de ETA María Soledad Iparragirre se sienta este miércoles en el banquillo de la Audiencia Nacional. Se enfrenta a 122 años de cárcel por el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo.

La exjefa de ETA María Soledad Iparragirre, alias ‘Anboto’, afronta el primero de los 12 juicios pendientes que tiene en España. Fue entregada por Francia el año pasado, después de permanecer en prisión casi 20 años.

La acusación pide 122 años de cárcel

En este primer juicio, ‘Anboto’ se enfrenta a la acusación por el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo. Los etarras colocaron una bomba en su coche que provocó su muerte y graves heridas a su hija el 22 de diciembre de 1995.

Las acusaciones piden 122 años de cárcel, como dirigente de la banda terrorista. También piden que se le prohíba viajar a León o aproximarse a las víctimas del atentado o a sus familiares durante 10 años desde su excarcelación. Así como indemnizaciones a los familiares de Cortizo y a los heridos que pasaban por la zona.

Las instrucciones para el asesinato

Los escritos de la acusación explican que 'Anboto' entregó días antes al etarra Sergio Polo, alias ‘Lur’, material explosivo para elaborar la bomba que asesinó a Luciano Cortizo. El artefacto se trataba de una bomba ‘lapa’ formada por carga explosiva de entre 1.000 y 2.000 gramos de cloratita.

Dos meses después del atentado, los investigadores registraron el piso de Sergio Polo en Gipuzkoa. Allí intervinieron una comunicación firmada por ‘Anboto’ dirigida hacia él entre noviembre y diciembre del mismo año. También detonadores, explosivos y sustancias utilizadas por ETA en sus artefactos explosivos.

[[H3:¿Quién es ‘Anboto’? ]]

María Soledad Iparragirre, alias ‘Anboto’, está acusada de haber participado en al menos 14 asesinatos. Se crió en un caserío que sirvió como almacén de explosivos y refugio para integrantes de la banda terrorista bajo el amparo de su padre, Santiago Iparraguirre.

Está acusada de otros delitos. Entre ellos destaca el crimen de dos agentes en Vitoria en 1987 o el del cartero Estanislao Galíndez en 1985. Se le relaciona también con las instrucciones para atentar contra el Rey Juan Carlos o por facilitar armamento para acciones criminales.

A sus 59 años, está considerada como la mujer que más alto ha llegado en ETA. En 2004 fue detenida en Francia junto a su pareja Mikel Antza. Y en 2018 puso voz al fin de ETA desde la cárcel.

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