El gobierno de Quim Torra ha vuelto a poner una enorme red de delegaciones al servicio del discurso separatista. Lo hacen en América, Asia y Europa, como si fueran embajadas de cualquier país, pero no lo son.

Son oficinas de promoción turística, cultural o comercial del gobierno catalán legales pero, según fuentes del ministerio de Exteriores, se están utilizando para hacer política. Esa es competencia exclusiva del Estado.

Internacionalizar el 'procés', promocionar la causa secesionista y atacar al Estado español. Lo han denominado embajada para convertirlos en interlocutores de carácter internacional. Los informes aseguran que las más activas son las de Londres, Bruselas y Berlín.

En Twitter, el delegado catalán en Reino Unido apoya abiertamente a los políticos presos y se reúne con diputados británicos independentistas. En la fachada está el lazo amarillo y dentro no hay ni rastro de la bandera española.

A esta red se han sumado seis oficinas nuevas. Ahora que ya no está en vigor el artículo 155, el ministerio no puede hacer nada para evitar que abran o cerrarlas y tendría que recurrir a los tribunales. De momento las vigila de cerca y ya maneja informes que confirman a qué se dedica el dinero público en estas oficinas.