Cada día hay muestras de que la fortuna familiar de los Pujol no fue fruto de una herencia, como aseguraba el propio Pujol. Se trata de cifras millonarias, que según los investigadores, salen del crimen organizado y siguen rastreando millones ocultos en paraísos fiscales.

Jordi Pujol, hace seis años, y en declaraciones a Espejo Público decía que no sabía nada de la UDEF, "qué coño es eso de la Udef" contestaba Pujol a preguntas de Susanna Griso. La unidad de delincuencia económica ya le señalaba en el centro de una trama de corrupción y hoy sabemos que solo era el principio, que él no era el único.

También su mujer, Marta Ferrusola y sus siete hijos, siempre estuvieron relacionados con Suiza, Andorra y otros paraísos fiscales.

Casi 300 millones de euros ingresó la familia en las últimas décadas, según un informe de la Policía Nacional citado por El Confidencial.

Patrimonio desmedido, dice el juez en su auto, fruto de conductas corruptas, de las comisiones que pagaban empresas a cambio de recibir contratos del gobierno catalán y con las que no solo se habrían financiado las campañas de Convergencia Democrática de Cataluña.

Una parte de los préstamos que pedía el partido los habría asumido una productora que trabajaba para TV3, según la UDEF.

En las idas y venidas de todo el dinero, el hijo mayor es la clave. La pieza fundamental de un entramado cuya investigación policial está a punto de terminar.