Los socialistas plantean a Ciudadanos, como al PP, que se abstengan para facilitar la estabilidad del futuro gobierno. Pero Albert Rivera está en otra guerra: quiere situarse como líder de la oposición, y la respuesta es tajante. Inés Arrimadas dice que "ni se nos pasa por la cabeza dar alas a un gobierno de Sánchez que ya está hecho con independentistas". Su batalla es contra Casado.

Mientras Pedro Sánchez deja en espera a nacionalistas e independentistas. Hablará con ellos después de las autonómicas. Ortúzar, del PNV, espera "la llamada... sin ansiedad". Los nacionalistas vascos vinculan su apoyo a un cambio en el modelo territorial.

Quienes sí están irritados porque no les han citado son los de Oriol Junqueras. ERC reta a Sánchez: si quiere hablar con ellos tendrá que ir a la cárcel a ver su líder.

Con sus 24 escaños Vox queda excluido, Sánchez no quiere relación institucional con ellos.