Era un vuelo de instrucción con un caza F-5, pero solo duró poco más de un cuarto de hora en torno a la base aérea de Talavera la Real (Badajoz). Sucedió el 2 de noviembre de 2012 y a bordo del aparato iban el comandante instructor Ángel Álvarez Raigada, que falleció, y el alférez alumno Sergio Santamaría de Felipe, que resultó gravemente herido.

Una juez militar acaba de terminar la investigación del accidente, y detalla casi de forma cinematográfica todas las circunstancias que llevaron al accidente. Detecta fallos en todos los niveles y apunta hasta a ocho posibles responsables militares. Asegura que los pilotos se hubieran salvado si se hubieran eyectado del caza. En los últimos momentos el alumno le pidió desesperadamente a su instructor que metiera motor para irse de nuevo al aire y salvarse. Pero ya fue imposible.

Todo falló pese a que el vuelo parecía empezar bien, "Todo correcto, adelante mi comandante. Correcto". Pero minutos después los pilotos detectaron un problema: "Declaro emergencia. Tengo problemas de control de mandos".

Se rompió una pieza defectuosa del motor que tenía que haber sido cambiada hacía tiempo. Un compañero, desde otro F-5 les avisó: "Te confirmo que tienes reventada la tobera izquierda por fuera".

La juez asegura que el instructor tuvo que haber ordenado que se eyectaran, pero decidió tomar tierra pese al riesgo. Fueron minutos de gran tensión, en los que instructor y alumno trataron de no estrellarse: "¿Se cae? Aguanta, eh. Aguanto todo lo que puedo atrás". Pero fue inútil: "Meta, meta, meta". El informe dice que fallaron incluso los bomberos, que tardaron en actuar y ni siquiera acertaron a echar el agua sobre las llamas.

La juez ha comunicado a la ministra de Defensa el riesgo de que pueda haber aún en los F-5 alguna pieza defectuosa como la que causó el accidente. Defensa asegura que todos los motores de estos aparatos de instrucción están en perfectas condiciones.