INVESTIGACIÓN
Agirresarobe hacía vida normal hasta que recibía una misión
Su vida cotidiana la interrumpía una llamada de ETA: quedaba con otros terroristas, le daban una pistola y le fijaban un objetivo.Tras cometer el crimen devolvía el arma y regresaba a su labores habituales.

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El rastro que dejó en la taza de café que tomó antes de asesinar a Joseba Pagazaurtundua fue su condena. Esa huella le delató. Las pruebas de ADN han permitido la detención de un terrorista que hacía vida normal a menos de 10 kilómetros del lugar donde mató a su víctima.
El etarra Gurutz Agirresarobe ha sido interrogado en dependencias de la Ertzaintza. Los investigadores le consideran un ejecutor.
Su vida normal la interrumpía una llamada de ETA: quedaba con otros terroristas, le daban una pistola y le fijaban un objetivo.Tras cometer el crimen devolvía el arma y regresaba a su labores habituales.
Aguirresarobe habría llegado a ser un frío asesino por méritos propios, después de haber servido eficazmente en un grupo de apoyo a un comando.
Tras haber matado presuntamente al ex jefe de la Policía Municipal de Andoain, vivió en Hernani como un vecino más.Pero la perseverancia de la Policía y las pruebas científicas han acabado con su "vida normal".
El 8 de febrero de 2003, Pagazaurtundúa desayunaba en el bar Daytona. Antes de matarle, su asesino entró en el local y pidió un café.La Policía científica sacó su ADN de la taza que usó.
Una muestra que durante años se ha cotejado con la de todos los etarras que se han detenido.Por fin, pudo contrastarse con el ADN que dejó Aguirresarobe, al parecer, en un control de alcoholemia.
Los investigadores tuvieron dificultades para localizarle, precisamente por la vida normal que llevaba, ya que trabajaba en una fábrica de extintores, jugaba al rugby en el equipo de Hernani, practicaba kárate y acaba de hacer el camino de Santiago.
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Actualmente vivía con su novia, que estaba embarazada. Agirresarobe nunca ocultó ser un activo miembro de la izquierda abertzale.
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