Lo que ahora preocupa a los partidos es cómo distinguirse, cómo encontrar un discurso propio en medio de fichajes de ida y vuelta. El expresidente de Baleares con el PP, José Ramón Bauzá, juega ya un papel clave en la campaña con Rivera. Pablo Casado quiere fijar el mensaje: "El PP no es Ciudadanos ni es Vox", y su principal preocupación es que el votante desencantado "no se equivoque".

Todos los esfuerzos de Podemos se concentran en el regreso de Pablo Iglesias y si habrá o no sorpresa con algún fichaje, está por ver, alimentan la incertidumbre. Aunque en la batalla por el fichaje más llamativo Vox juega en otra liga. Se habla de su cabeza de lista por Albacete, que ya conocido en algunas encendidas tertulias por sus opiniones sobre la democracia, Franco y contra el colectivo LGTBI, "hay terapias para reconducir su psicología". Precisamente por estas y otras razones Pedro Sánchez dice que en las elecciones hay que escoger en Europa entre ese discurso "del odio" o el contrario: "la Europa que une".

Y todos buscan imágenes con las que llamar la atención. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, convocaba a los medios para visitar el rebaño de ovejas que pasta en la Casa de Campo madrileña.