El PP utilizaba un vídeo de Barrio Sésamo para pedir el voto útil y tratar de convencer al votante de Vox para que se piense bien qué papeleta depositará en la urna con la idea de no dividir el voto.

El voto útil preocupa ahora en las filas del PP, sobre todo en las provincias pequeñas, que es donde los populares obtuvieron casi la mitad de los escaños en las pasadas elecciones.

La preocupación del PP llega porque las encuestas auguran que el PSOE podría ser el partido más votado y por ello Pablo Casado quiere hacerse con los votos de Vox. Esto se explica porque si Vox no logra los suficientes apoyos y no llega a un mínimo, se quedaría sin representación y esos votos se perderían.

Sin embargo Santiago Abascal ya dejó claro a través de Twitter que su partido no va a renunciar a ninguna provincia y que se presentarán en toda España. Y el medio elegido para hacerlo saber no fue casual: Twitter es ahora mismo el altavoz de Vox.

La estrategia de Abascal desde hace semanas pasa ahora por evitar los medios tradicionales y comunicarse a través de las redes sociales. Desde Vox tienen claro que las redes sociales son el mejor medio para llegar a sus electores y por ello su líder prefiere hablar poco pero causar impacto y reacciones, algo que se consigue mejor desde medios como Twitter.

Esta es una táctica que ya conocemos desde hace unos años y que los expertos relacionan con la campaña de Donald Trump.

La experta Begoña Miguel lo explica así: "Yo comparo mucho la estrategia de Vox con la de Trump, que pasa por distraer la atención en otros temas y de alguna manera capitalizar el debate a través de las redes sociales".

A través de Twitter, Vox busca crear indignación. Así lo hizo pocos días antes del 8 de marzo, cuando habló de "feminismo supremacista" para generar reacciones y amplificar así su mensaje.

Desde el partido de Abascal también apuestan por desviar la atención: así lo hicieron en la campaña de las elecciones andaluzas, cuando lanzaron un tuit sobre la conquista de Granada. En ese momento se empezó a debatir sobre el buen uso o no de las palabras 'reconquista' o 'invasor musulmán' y se dejó de hablar de sus propuestas.

Otra táctica potente pasa por el ataque al adversario y a menudo consideran que la prensa es el enemigo. A través de Titter, Vox hablaba de 'fake news' y mentiras, una táctica que también hemos visto estos años con Donald Trump.