El grueso de los países miembro de la Unión Europea (UE) acudirá este domingo a las urnas para participar en unas elecciones al Parlamento Europeo en las que una de las principales incógnitas es la fuerza con la que irrumpirán los nuevos grupos nacionalistas y populistas, que se prevé que consigan buenos resultados.

La votación arrancó el jueves y hasta ahora han votado Reino Unido, Países Bajos, República Checa, Irlanda, Letonia, Eslovaquia y Malta. El resto de países del bloque, entre ellos España, lo harán durante la jornada de este domingo.

Así, la votación se desarrollará en Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia. Estas elecciones abrirán un nuevo ciclo político en la Unión Europea, que encara una renovación de su cúpula institucional y la era post Brexit.

Las encuestas auguran una Eurocámara fuertemente fragmentada, que acabará con la hegemonía de los grandes bloques del Partido Popular Europeo (PPE) y de los Socialistas y Demócratas (S&D) -aunque seguirán siendo las fuerzas más votadas- y por la entrada de nuevas marcas situadas sobre todo en la extrema derecha y con idearios euroescépticos, nacionalistas y populistas, como el caso del español VOX.

Las proyecciones hacen prever que los representantes de partidos ultras podrían ocupar hasta un tercio de la Eurocámara que se constituirá el 2 de julio, aunque la clave sobre su poder real dependerá de su capacidad para formar un gran bloque con el que hacer valer su peso o si sus diferencias diluirán su presencia en grupos menores.

Un grupo requiere un mínimo de 25 diputados, procedentes de al menos una cuarta parte de los Estados miembros, una tarea que parece a priori difícil de alcanzar para partidos radicales que difieren en asuntos clave de soberanía o migración, por ejemplo.

Impulsados por el ministro de Interior italiano y líder de la Liga, Matteo Salvini, varios partidos de la derecha radical europea han escenificado ya su entendimiento, incluida la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, el Partido por la Libertad del holandés Geert Wilders, o Alternativa para Alemania (AfD).

Sin embargo, otros como el partido de Santiago Abascal se mantienen al margen. Tampoco el partido ultranacionalista polaco Ley y Justicia (PiS), ni el Fidesz del primer ministro húngaro, Viktor Orban, han aclarado sus intenciones, a pesar de las señales de acercamiento que han mostrado con esta corriente.

Los polacos están actualmente en el grupo Conservadores y Reformistas junto con los 'tories' británicos mientras que los eurodiputados de Orban se mantienen en el grupo de los 'populares' en la Eurocámara, aunque el partido PPE ha suspendido a Fidesz por su deriva antieuropea.

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