El pan sigue siendo el símbolo por antonomasia de la alimentación pero su consumo ha bajado un 50% en los últimos veinte años; desde este lunes vivirá una segunda juventud con una nueva norma de calidad que se ha amasado para dar respuesta a cerealistas, productores y consumidores.

Se extiende el IVA superreducido (4%) a más panes porque se amplía la definición de 'pan común' e incluye productos elaborados con harinas distintas a la de trigo. De este modo se considerará que son panes comunes los elaborados con harinas integrales o salvados, o los que tienen bajo contenido en sal y que antes se gravaban con un 10% de IVA.

Se limita la cantidad de sal que debe tener el pan común (1,31 gramos por cada 100), algo que será una obligación a partir del año 2022.

El pan integral será integral de verdad: las harinas tendrán que ser 100% de variedades integrales y si solo es un porcentaje, el fabricante tendrá que indicarlo.

El pan multicereal o de masa madre tendrá que cumplir con los requisitos del BOE y no se podrá utilizar levadura industrial para su elaboración.

Los panes artesanos deberán elaborarse de manera artesanal en su mayoría, si bien la norma no especifica sobre cuánto puede influir una máquina en el proceso.

Los panes de leña o fabricados en horno de lecha serán aquellos que se han cocido íntegramente en un horno que use leña como combustible.