Los vecinos de Torrenueva, saben para qué sirven sus tierras. Saben que se pueden usar para la tecnología de los móviles, las pantallas de televisión, ordenadores, aviones y muchas cosas.

Con el lantanio y el gadolinio se fabrican cámaras, con el cerio baterías de coches, y el neodimio para auriculares, altavoces o discos duros. Estos son algunos ejemplos de la larga lista de aplicaciones y todos están escondidos en este pueblo de Ciudad Real. El problema es que los vecinos no quieren que se exploten, porque no están dispuestos a renunciar a su modo de vida.

Quieres seguir viviendo de la agricultura, además temen por su entorno. No dudan en volver a protestar con los tractores en la calle.