Si se le pasa el plazo para presentar la declaración de la renta, la puede hacer igual que si estuviera cumpliendo, pero sin los servicios de ayuda.

En una declaración que salga a devolver, la demora se considera infracción leve y se aplica una multa de 200 euros.

Si la declaración es a pagar y es el contribuyente es quien toma la iniciativa y presenta la declaración aunque sea tarde, tiene sanciones ligadas al tiempo de demora. Los tiempos son:

  • En los tres meses siguientes al fin del plazo, el recargo será del 5%
  • Entre los tres y seis meses, el recargo sube hasta el 10%
  • Entre los seis meses y el año, el 15% del total a pagar
  • Y en caso de que se supere el año, el recargo que se eleva al 20% y además se tendrán que abonar los intereses de demora.

Hacienda puede perdonar el 25% de la sanción si establece un plazo de pago voluntario y el contribuyente lo respeta.

Si es Hacienda la que descubre la demora, se inicia un procedimiento sancionador. Las multas en este caso van desde el 50% al 150% de la cuantía a ingresar al Fisco, además de los intereses de demora por el tiempo transcurrido.