El Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron el pasado 25 de mayo de 2016 el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), pero su cumplimiento sólo es obligatorio transcurridos dos años desde dicha fecha, es decir, ha entrado en vigor este viernes 25 de mayo.

El pánico a las sanciones económicas que establece el RGPD (podría llegar a 20 millones de euros o hasta el 4% de la facturación anual, lo que sea superior) ha estado generando esta oleada de correos electrónicos.

El RGPD regula derechos como el de rectificación y supresión. Además, tiene en cuenta la introducción de nuevos derechos, como el derecho al olvido (el responsable tendrá que suprimir los datos personales en relación con el interesado cuando éste lo pida) y el derecho a la portabilidad de datos de un prestador de servicios a otro.

La nueva norma va a cambiar el panorama de las compañías en cuanto a la regulación de la protección de datos. Las compañías deben respetar los principios y derechos de los interesados que introduce la nueva norma, así como tener en cuenta las obligaciones generales de los responsables y encargados del tratamiento.