Bruselas plantea la posibilidad de que los ganaderos tengan que pagar un impuesto por las flatulencias de sus reses. Este impuesto se debería a los gases efecto invernadero que producen estos animales con sus flatulencias.

Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) quieren establecer un impuesto a la leche y la carne europeas. El motivo es que este impuesto se debe a que este sector es el responsable del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Se calcula que una vaca puede producir diariamente en torno a 300 litros de metano. Para intentar reducir esta cantidad de gases se plantean diferentes medidas como modificar la alimentación de los animales para reducir la cantidad de gases que genera el rumen de las reses durante el proceso de digestión.