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Elon Musk entra en la sede de Twitter con un lavabo y un mensaje: "¡Asimílenlo!"

Elon Musk tiene hasta este viernes para cerrar la compra de Twitter si no quiere terminar en un juicio con la compañía.

Imagen de archivo de Elon Musk

Imagen de archivo de Elon Musk EFE

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Sonriente y con un lavamanos a cuestas Elon Musk pisaba la sede de Twitter, que si los pronósticos se cumplen a partir de este viernes será su nueva empresa. Ante los empleados de la red social se ha desdicho de sus propias palabras y ha asegurado que no planea recortar en un 75% la plantilla.

La semana pasada, el magnate anunció a los inversores que si finalmente se hacía con el control de la compañía del pajarito recortaría en tres cuartas partes la plantilla. Después de que esta información saliese a la luz The Washington Post indicaba que esta reducción de personal iba a ocurrir tanto si se cierra la compra por parte de Elon Musk como si no, pero Twitter salió a desmentirlo.

El abogado de la red social, Sean Edget, aseguró a través de un correo electrónico que la compañía no está preparando despidos. Ahora, días después de este cruce de informaciones Elon Musk, en una visita a las oficinas centrales de la compañía aseguraba que tal recorte no estaba en sus planes.

Con todo, un recorte de plantilla no solo afectaría a los trabajadores, sino también a la infraestructura de la compañía y a los centros de datos que permiten el funcionamiento de la red social. Por ello, la decisión podría afectar a los millones de usuarios de la red social, ya que podrían entrar en riesgo de posibles hackeos y estar más expuestos a material ofensivo, según han detallado expertos consultados por Bloomberg.

Musk tiene de plazo hasta este viernes para cerrar la adquisición de Twitter si quiere evitar ir a juicio con la compañía por lo que el magnate ha manifestado su deseo de cumplir el acuerdo original de comprar Twitter por 54,20 dólares por acción, que implicaría un total de 44.000 millones de dólares (44.880 millones de euros).

La saga empresarial más sonada del año puede terminarse por fin esta semana o, en su defecto, entrar en una nueva fase, esta vez con las dos partes cara a cara en un tribunal especializado del estado de Delaware.

Ante el intento de regateo de Musk rechazado por la compañía Twitter comenzó a preparar el juicio y lo ha dejado en 'stand-bye' hasta el final de la operación. Finalmente el jefe de Tesla, con el proceso judicial ya muy cerca, se dio por vencido y anunció que aceptaba cerrar la operación en los términos originales.

Dificultades

El hombre más rico del mundo habría negociado originalmente con varios bancos para que le ayudaran a pagar la compra con préstamos de varios miles de millones de dólares, pero los meses de pelea en torno a la operación dañaron la imagen y el valor de Twitter, lo que combinado con una coyuntura económica más complicada, llevó a muchos analistas a considerar que las entidades podrían ser reticentes a poner el dinero necesario.

La otra posible dificultad, más inesperada, puede venir de la Casa Blanca ya que, según informó Bloomberg, la Administración de Joe Biden estaría estudiando la posibilidad de someter la operación a una revisión de seguridad nacional.

Esas informaciones salieron a la luz después de que Musk hiciese varios comentarios sobre la guerra en Ucrania muy criticados, entre otros por el Gobierno de Kiev, por defender tesis prorrusas.

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