En el Aeropuerto Madrid-Barajas aterrizan a diario hasta 600 aviones. Esto supone que, con el peso de la aeronave y a más de 200km/h, el impacto de las ruedas deje grandes restos de caucho.

Cuando el asfalto se encuentra en mal estado, la aeronave podría correr un peligro a la hora de la frena y, por consiguiente, salirse de la pista. Para que eso no ocurra, hay que limpiar la pista con agua a presión y una técnica de succión.

Como novedad, se utiliza un sistema medioambiental más sostenible, la primera vez que se utiliza en Europa, y es una máquina que recicla el 95% del agua. "El propio camión separa la goma del agua. Ese agua vuelve a reutilizarlo para seguir limpiando durante toda la noche", declara Eugenio Manso, responsable del mantenimiento de AENA.

Antes de emplear este sistema de limpieza, se gastaban hasta 40.000 litros de agua. Sin embargo, actualmente, se ha conseguido reducir esa cantidad a 8.000 litros. "Antes tenía que reponer el agua 5 o 6 veces a lo largo de la noche, y ahora simplemente con una carga nos dura todo el tiempo", explica Manso.

El objetivo consiste en dejar libre de restos más de 40.000 metros cuadrados hasta que vuelvan a realizar estas labores dentro de tres meses.