La Federación de Autoescuelas de Cataluña (FAC) se han manifestado este martes para reclamar a la Dirección General de Tráfico (DGT) una solución ante la falta de examinadores debido a que las listas de espera, según ellos, llegan incluso a los siete meses.

Bajo el lema "AutoSOScoles", los trabajadores de escuelas han salido a la calle para realizar una "marcha lenta" alrededor de la sede de la Delegación del Gobierno con el objetivo de "presionar" a la DGT y al Ministerio del Interior y así pongan una "solución inmediata" al problema.

Según ha sostenido la organización en un comunicado, Cataluña cuenta desde hace cinco años con una bolsa permanente de 50.000 alumnos quienes tienen que esperar entre seis y siete meses para poder realizar el examen práctico del coche. Barcelona es la provincia peor parada, con 40.145 personas en la bolsa, mientras que en Girona se reduce a 7.600 y en Tarragona el tiempo de espera se sitúa al rededor de los tres meses. Girona es la única provincia con una situación "normalizada, aunque también, dicen, que son necesarios más efectivos. "El sistema está colapsado", alegan en el comunicado.

La FAC ya se movilizó hace dos semanas, cuando se llevó a cabo una marcha desde la Plaza de España hasta la sede de la Prefectura Provincial de Tráfico, ubicada en el denominado edificio La Campana de la capital catalana. "Pese a estas acciones de protesta, la DGT no ha dado respuesta para poner fin a esta situación tan perjudicial para los alumnos de las autoescuelas ni para las propias autoescuelas, que viven desde hace cinco años con el riesgo de cerrar", ha denunciado la presidenta de la FAB, Tere Coll. De acuerdo con la portavoz, la federación ya se reunió con representantes de la Delegación del Gobierno tras la pasada manifestación para exigir que el problema fuese trasladado a Madrid y se pidiesen "soluciones definitivas, urgentes y rápidas" o, de lo contrario, continuarían con las movilizaciones.

Las autoescuelas afirman que el origen del problema se remonta a 2014, cuando se jubilaron muchos examinadores que no fueron sustituidos, lo que provocó un "desbarajuste" en los ratios. Esta situación empeoró con la segunda huelga de examinadores de 2017, que duró alrededor de medio año y aumentó drásticamente el número de alumnos en la bolsa.