Jubilarse a una edad temprana es posible, pero a su vez, conlleva un gran esfuerzo durante años. Se debe tener en cuenta que para dejar de trabajar a los 55 años y mantener el mismo nivel de vida hasta los 90 años se debe tener una liquidez de 252.000 euros y poder disponer del cobro de 1.200 euros en 14 pagas desde la fecha de jubilación.

Invertir resulta indispensable y 200 euros durante los primeros años de empleo es la cantidad recomendada para poder llegar a los objetivos previstos. Dicho total debería aumentarse aproximadamente un 5% por año trabajado.

De esta forma, los resultados finales serían los correctos, pero se debe tener en cuenta la situación del país y el nivel salarial del que se dispone para poder realizar dicha operación.