El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega a México para una visita oficial con la que quiere estrechar lazos en la relación bilateral, pero también buscará el acercamiento en las posiciones sobre la crisis venezolana.

La flota del presidente no para: la semana pasada viajó a Davos y ahora a Latinoamericana. Tanto uso del avión exige renovación de materiales a bordo. Defensa va a gastar este año 8.000 euros en renovar la vajilla, 200.000 en el cátering, un 43% más y 113.000 en limpieza. Sanchez está a punto de llegar a México después de llamar "Tirano" a Maduro.

Sánchez será el primer mandatario extranjero que visita México tras la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como presidente del país.

Fuentes del Gobierno de España recalcan la importancia que tiene para Sánchez este viaje por ser México un país fundamental en América Latina, y aseguran que desde el primer momento ha habido una "sintonía enorme" entre los liderazgos progresistas que representan, cada uno en su región, el presidente español y López Obrador. Pero además, esta visita se produce en plena crisis venezolana y cuando ambos países tienen a priori posturas encontradas sobre lo que está ocurriendo en Venezuela.