POBREZA ENERGÉTICA

España se consolida como el cuarto país de la UE con mayor pobreza energética: afecta al 17% de los hogares

La pobreza energética sigue siendo una emergencia social que afecta a 8,5 millones de personas en España, según Eurostat.

Ahorro en calefacción

Ahorro en calefacción Europa Press

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Hace siete años que Susana García no pone la calefacción. A pesar de recibir la ayuda económica del bono social eléctrico, su sueldo de 600 euros al mes como limpiadora no le alcanza para permitirse tener una temperatura adecuada en casa. La mujer, de 62 años, paga 270 euros de hipoteca y 100 de la derrama de la comunidad. Con lo cual, a final de mes le quedan unos 200 euros que asegura que "no dan ni para comer".

Cuando llega a casa del trabajo, García se pone la bata, se sienta en el sofá con su perro, Cholo, y se tapa con una manta. "Nos acurrucamos así los dos y así pasamos el día", relata con naturalidad, como quien ha asumido que el frío forma parte de su rutina. Cuenta, además, con dos pequeños calefactores eléctricos con los que intenta retener algo de calor en la vivienda.

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor índice de pobreza energética, solo superada por Lituania, Grecia y Bulgaria. Según los últimos datos de la Comisión Europea, en 2024 más del 17% de los hogares españoles no pudo calentar correctamente su casa durante el invierno. Aunque la cifra supone un descenso de seis puntos respecto a 2023, continúa siendo alarmante si se compara con 2008, cuando la pobreza energética afectaba a cerca del 6% de los hogares. En poco más de una década, el problema casi se ha triplicado.

Casos como el de Susana representan lo que se denomina "pobreza energética escondida", explica María De Laiglesia, responsable de medio ambiente de Cruz Roja. Son perfiles de personas que, pese a trabajar y tener una vida aparentemente "normal", sus ingresos no llegan para afrontar todos los gastos esenciales. Ante esta situación, muchas familias reducen su consumo al mínimo: no encienden la calefacción, viven con una iluminación deficiente o limitan el uso de electrodomésticos.

La pobreza energética, señala Laiglesia, no se limita únicamente a "la dificultad para pagar facturas". Mantener temperaturas extremas, tanto en invierno como en verano, "tiene un impacto directo en la salud". El frío intenso o el calor excesivo, asevera, "pueden agravar enfermedades crónicas y deteriorar la calidad de vida de quienes ya se encuentran en situación de vulnerabilidad".

Pese a la ligera mejora de los datos, la pobreza energética sigue siendo una emergencia social que afecta a 8,5 millones de personas en España, según Eurostat. El Gobierno tiene aún pendientes la aprobación de la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030 y la prórroga del bono social eléctrico, que debe ser validada por el Congreso durante este mes de enero.

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