Da igual donde estemos. En la calle, en la playa, comiendo con unos amigos o en el trabajo. Lo cierto es que pasamos todo el día pegados al móvil, estamos hiperconectados.

Los expertos recomiendan hacer una desconexión, consideran que debemos resetear nuestro cerebro de vez en cuando, como los ordenadores. Entre los whatsapps de los compañeros, los correos del jefe y las llamadas a cualquier hora acabamos saturados.

Países como Francia ya intentan ponerle solución al problema. Las empresas de más de 50 trabajadores tienen derecho a ignorar los emails recibidos fuera de su horario laboral.