Un turista italiano entró en el restaurante, eligió la mesa donde quería comer y miró la carta. Durante varias horas pidió dos bandejas de ostras de entrante, dos platos de pasta con bogavante de primero y dos bandejas de fritura de marisco de segundo, además de varias botellas de vino y copa. Los camareros quedaron asombrados por las dimensiones del hombre.

El restaurante Es Molí de Sal situado en la playa de Illetas, en Formentera, le ofreció la cuenta porque no la pedía. Cuando se la dieron dijo que no tenía dinero para pagarla y llamaron a la Guardia Civil. La factura superó los 400 euros lo que puede considerarse un delito de estafa penada con una pena de prisión de seis meses a tres años de prisión. Finalmente, el turista quedó en libertad con cargos.

Además se están investigando sus antecedentes porque la reincidencia en al menos otras tres ocasiones,lo convertiría en un delito de estafa agravado que supone una pena de cárcel de hasta los seis años.