España tiene cada vez más sed. A las necesidades de 45 millones de habitantes y otros tantos de turistas, hay que sumar las del campo. La agricultura, sector vital de nuestra economía, consume el 80% de los recursos hídricos y el regadío no para de crecer ante la falta de lluvia, hasta un 12% en la última década.

Los métodos para atender esa demanda difieren según la zona de España en la que nos encontremos. En una de las 157 depuradoras de la comunidad de Madrid se obra el milagro de convertir las aguas residuales en agua prácticamente pura con la que se abastecen los parques, polideportivos y los campos de golf de la región.

"Empezamos quitándole todos los residuos, fundamentalmente los residuos sólidos que no deberían llegar aquí" explica Miguel Ángel Gálvez, del Canal de Isabel II, que asegura que se ha llegado a encontrar "electrodomésticos y vehículos".

Una vez eliminados, perdura el color del agua por la contaminación disuelta, que se elimina por via biológica: "Tenemos unas bacterias que se alimentan de esa contaminación y nos la dejan limpia".

Con la tecnología de la que disponemos hoy en día, ya se puede regenerar agua de cualquier calidad. De hecho, en países de África con escasez crónica, ya se bebe agua reciclada con total garantía.