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el consumidor del futuro será el más preparado y con más criterio

Características del consumidor de 2030: exigente, sibarita, infiel, emocional, digital y viejo

EAE Business School ha elaborado un en el que se analizan las características que definen al consumidor 3.0, el escenario y la realidad en los que se moverá, el rol que quiere jugar y las megatendencias y oportunidades que generará.

| Madrid
| 27.03.2019 12:03

Según el informe de EAE Business School, el consumidor del futuro será el más preparado y con más criterio de la Historia, y además tendrá acceso a un caudal de información sin precedentes en tiempo real. Este hecho supone ya el cambio más significativo en el curso de la Historia, más allá de los profundos acontecimientos políticos, económicos y culturales.

Según el informe, las marcas tratarán de convertir a los consumidores en aliados a la hora de definir nuevos productos o servicios, como ya están empezando a hacer algunas compañías como Microsoft, que toma en cuenta las opiniones de clientes expertos, early adopters, heavy users e influencers antes de lanzar sus actualizaciones.

Por otra parte, los productos serán cada vez más indiferenciados gracias la rapidez de réplica y las tendencias y modas se sucederán a un ritmo sin precedentes. Será la época de la obsolescencia programada llevada hasta sus límites. Por tanto las marcas apelarán a emociones para incentivar el consumo. Como ocurre ya en la actualidad, el consumidor del futuro tendrá a su alcance todo tipo de productos sin importar la distancia física que lo separe de ellos. Lo querrá todo y lo querrá ya, y la velocidad a la que pueda acceder a la mercancía se convertirá, en muchas ocasiones, en un factor tan determinante como el precio.

El informe de EAE muestra un consumidor mucho más exigente y sibarita que exigirá propuestas totalmente personalizadas por las que estará dispuesto a hacer un sacrificio especial. En este sentido, el desarrollo del Big Data y del Smart Data permitirá la segmentación más allá incluso de lo individual y podrá concretarse en momentos del día, estados de ánimo, disposición y muchos más factores.

Sin embargo, una de las mayores revoluciones que se avecinan es el cambio de mentalidad de las próximas generaciones frente a las suscripciones. Así como los Baby Boomers no están dispuestos a pagar por suscripciones digitales, los consumidores del futuro preferirán suscribirse a todo tipo de servicios y contenidos en lugar de tener posesiones. Las empresas incluirán el concepto de Lifetime Value (valor del cliente a lo largo de toda su vida comercialmente activa) en todas sus fórmulas algorítmicas, y sacarán partido de ello al igual que sus consumidores.

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