El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido que las compras de deuda pública y privada de la entidad se reducirán a partir del próximo septiembre a 15.000 millones de euros tras lo que concluirán en diciembre de este año. Asimismo, el BCE mantuvo el tipo de interés al que presta a los bancos a una semana en el 0 por ciento, les seguirá cobrando un 0,4 por ciento por el exceso de sus reservas a un día (facilidad marginal de depósito) y continuará prestándoles a un día al 0,25 por ciento (facilidad marginal de crédito).

El Consejo anunció que prevé mantener los tipos de interés en sus niveles actuales al menos hasta el verano de 2019 y, en cualquier caso, tanto tiempo como sea necesario para asegurar que la evolución de la inflación "permanece en línea con las expectativas actuales de un sostenido ajuste" hacia su objetivo ligeramente inferior al 2 %.

El banco destacó que sus decisiones mantienen "un amplio grado de acomodación monetaria", que asegurará la convergencia hacia su objetivo de inflación.

Paralelamente, el BCE ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para 2018 desde el 2,4 al 2,1 %, y ha elevado sus proyecciones de inflación desde el 1,4 hasta el 1,7 % tanto para este año como para 2019. Según explicó el presidente de este entidad, Mario Draghi, las previsiones de crecimiento de la eurozona para el 2019 y 2020 se mantienen invariables en el 1,9 y el 1,7 %, mientras que la de inflación para 2020 continúa en el 1,7 %.

El presidente constató que el crecimiento económico de la eurozona se ha moderado en el primer trimestre influido por el incremento de la incertidumbre a causa de la amenaza de un conflicto comercial y a un "ímpetu menor" en el comercio exterior. Dijo que los riesgos al crecimiento del área permanecen balanceados aunque "se han vuelto más prominentes las incertidumbres relacionadas con factores globales", como la amenaza del proteccionismo.

Respecto a la evolución de los precios, Draghi señaló que ha habido "progresos hacia un ajuste sostenido de la inflación" hacia el objetivo del BCE. Aunque la inflación subyacente continúa siendo moderada, se ha "recuperado de los niveles muy bajos recientes", afirmó y consideró que la incertidumbre respecto a la evolución de la inflación ha descendido. Dijo que espera que la inflación subyacente repunte hacia el final del año y posteriormente que se incremente gradualmente a medio plazo apoyada por la política monetaria, la continuación de la expansión económica y el crecimiento salarial.