Atrás quedaron aquellos años en los que viajar en avión estaba al alcance de unos pocos. Hoy en día cualquier pasajero de cualquier nivel económico puede desplazarse a cualquier sitio a ver a un familiar, esté cerca o lejos.

Tenemos cientos de opciones que se adaptan a todos los bolsillos. Pese a las facilidades que ofrece el viajar en avión no hay que olvidar una cosa: es el medio de transporte que más contamina.

Cada vez que cogemos un vuelo, se emiten 391 gramos de dióxido de carbono por pasajero y por kilómetro. Pero los vuelos más dañinos no son los internacionales; sino los vuelos de distancias cortas, aquellos que hacemos para movernos por el país.

"A día de hoy sabemos cuáles van a ser los aviones que van a surcar los cielos en los próximos años, y van a seguir contaminando", avisan desde Greenpeace. Por ello, se presenta el tren como la gran alternativa. Este medio de transporte es el que menos contamina.

En Suecia el movimiento 'Flygskam', traducido como "La vergüenza de volar" tiene cada vez más seguidores. Allí el año pasado un 23% de la población renunció a volar, para reducir el impacto climático y en su lugar, cogió un tren.