Inflación

Así afecta la inflación al poder adquisitivo: nuestro sueldo cada vez nos da para menos

Teniendo en cuenta los precios, la remuneración real bajará este año un 2,8%. Es la mayor caída desde 2012, en plena crisis financiera.

Sueldo

Sueldo Pixabay

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El Índice de precios al consumidor (IPC) subió en mayo un 0,8% en relación al mes anterior. Ha alcanzado el 8,7% por el encarecimiento de las gasolinas y de los alimentos. Es un hecho: nuestro sueldo vale cada vez menos. De hecho los datos apuntan a que este año la remuneración real de los asalariados bajará un 2,8%. Es decir, si tenemos en cuenta lo que cuestan realmente las cosas, será como si cobráramos casi un 3% menos.

Según las previsiones de la Comisión Europea, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios será en España mayor que la media europea, que es del 2,2%. Hay que retroceder hasta la crisis financiera para encontrar una cifra mayor. En concreto en 2012 la pérdida de poder adquisitivo fue del 3,5%.

Los sueldos no suben al mismo ritmo

La brecha entre lo que suben los salarios y lo que lo hace el coste de la vida se agranda cada vez más. La media de los convenios refleja una subida del 2,4% y sin embargo la inflación media esperada para este año roza el 7%.

El propio Banco de España apuntaba hace unos días en esta dirección: "Los últimos datos de salarios negociados apuntan a que los trabajadores estarían soportando una pérdida de poder adquisitivo considerable en los últimos trimestres", aseguraba el gobernador Pablo Hernández de Cos.

Sube el precio de la vivienda

El precio medio de la vivienda nueva y usada ha subido en el pasado mes de mayo un 1,1% respecto al mes anterior y, si ponemos el foco en el año pasado, ha aumentado un 8,4%. El precio de la vivienda acumula por tanto once meses de crecimiento interanual, según la tasadora Tinsa.

El crecimiento continúa impulsado en gran medida por la evolución de los precios en las capitales y grandes ciudades, que mantiene una intensidad similar a la registrada en abril, junto con la de las áreas metropolitanas y resto de municipios, mientras que los precios de la vivienda en la costa mediterránea y Baleares y Canarias permanecen estables.

La vivienda nueva y usada se ha revalorizado un 31% desde el mínimo tras la crisis financiera (febrero 2015) y se mantiene un 21,9% por debajo de los máximos de 2007, cuando estalló la burbuja.

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