El conocido como agroturismo, las estancias en granjas como opción para pasar unos días libre, gana adeptos.

Este tipo de turismo, que ha subido un 10% en el País Vasco en el último año, guarda su atractivo en la posibilidad de disfrutar de un entorno natural y del contacto con un mundo muy alejado del día a día de las ciudades. Los turistas coinciden en que a estos lugares van a desconectar de su rutina y a conectar un poco más con la naturaleza.

Es el caso de un joven barcelonés de 12 años que practica el agroturismo desde hace años con su familia. Durante su estancia recoge los huevos de las gallinas y da de comer a las ovejas. Lo que más le gusta: el mar, los animales y disfrutar de la tierra al aire libre.

Para Lucía este es un sitio donde puede liberarse del estrés con una compañía muy importante para ella: su perro. A estas granjas se puede venir acompañado de mascotas, lo que es un punto a favor para quienes siempre viajan acompañados de ellas.

Pero además, lo que valoran los turistas en estos lugares es el buen trato, la cercanía y lo auténtico. Los propietarios subrayan que la clave está en crear un entorno familiar que invite a los turistas a repetir.