Limpiar, planchar o cuidar de personas independientes, más de 637.700 personas de España hacen de esas tareas su profesión y la gran mayoría, un 96%, son mujeres. Pero sólo dos tercios, algo más de 420.000, están dadas de alta en la seguridad social. Además, algo más del 40% son extranjeras.

El hecho de que el servicio doméstico no esté incluido en el régimen general de la Seguridad Social, hace que la precariedad sea mayor y las condiciones laborales, peores. Algunas de estas trabajadoras tienen que hacer frente además a actitudes machistas, xenófobas e, incluso, a situaciones de acoso.

"Para mí, desde mi punto de vista y por lo que he vivido, es lo peor que hay". Esta es la manera en que María define su experiencia como empleada del hogar de régimen interno, para ella fue una auténtica pesadilla. "Es como si tu no fueses persona, ¿sabes?", lamenta.

Trabajaba durante largas y exhaustas jornadas de trabajo, pero sin contrato. Le decían que la "estaban dando de comer y vivienda", y que no la tenían "ni que pagar". En España, entre el 30 y el 35% de mujeres de este sector sobrevive en la economía sumergida y les prometen un contrato que nunca llega.

Además el racismo y el acoso están presentes en su día a día. María relata que llegaron a hacerle esta petición: "¿Me puedo acostar contigo en la cama?", algo a lo que ella se negó. Reconoce que se sintió acosada.

Situaciones como la de María han propiciado la aparición de asociaciones para acoger a las trabajadoras que se encuentran en estas situaciones de precariedad. Juntas luchan contra estas condiciones irregulares para erradicarlas cuanto antes.