Una disciplina tan relajante y ancestral como el yoga se ha podido unir con el submarinismo. Esta es la historia de Styg Prid, un danés que gracias a la apnea y al propio yoga encontró su salvación para no caer en una silla de ruedas.

Uno de sus trucos es repetirse las palabras: "cuanto más relajado estés más fácil será todo", algo que se ha convertido en su lema, según reconoce. La apnea y la relajación las utiliza como tratamiento con la enfermedad crónica que sufre: artritis psoriásica, una dolencia que se le diagnosticó en 2010.

Su capacidad de respiración es de más de siete minutos sin soltar el aire, por ello es uno de los mejores. Cuando baja a las profundidades lo realiza sin ningún tipo de protección, aunque estas inversiones entre estas peligrosas paredes las hace junto a un equipo de especialistas.

La experiencia del danés viene de largo, ya que tiene marcas a nivel internacional. Su mayor registro a los 45 años es adentrarse en el agujero azul de agua salada más profundo del mundo, o sea, bajar hasta los 100 m por debajo del nivel del mar.

Desde luego, el buceo libre le ha devuelto el control de su salud y también la felicidad. Junto al yoga, que entrena 30 m de profundidad, vive su día a día en tranquilidad.