Patricia Campos se convirtió, llena de ilusión en 2005, en la primera, y a día de hoy única, mujer piloto de reactores de la Armada: "Llegué con toda mi ilusión, pero cuando tuve la necesidad de ir al baño me dijeron que no había baño de mujeres".

Después, llegaron discriminaciones peores: "Por ser una mujer tienes que demostar 24 horas lo perfecta que eres, día días aguantando comentarios machistas... es muy difícil convivir con estas situaciones".

Fútbol y solidaridad

Eso, unido a ser lesbiana, le llevó como cuenta en su libro a dejar su pasión y el ejercito. Así que decidió continuar con otra de sus pasiones, también muy masculinizada: el fútbol. Y es que ahora Patricia es entrenadora en Estados Unidos, donde la recibieron con los brazos abiertos: "Aquí no recibo insultos machistas".

Gracias al deporte ayuda a superar barreras, también en Uganda, donde es voluntaria. Un ben ejemplo de que el deporte puede ayudar a cambiar el mundo.

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