El padre de Rubén, el montañero de la familia, tiene claro el objetivo de ese día: subirían al 'Naranjo' de Bulnes.

El camino discurre por una garganta larga y profunda. Están en este punto, entre Bulnes y Urriellu; ya tienen el Naranjo más cerca, a la vista. En un descanso el pequeño avisa a sus padres, en el silencio algo ha escuchado: "Cuando nos paramos oímos 'hola, hola, ayudadme'. Él no nos oía a nosotros".

El senderista holandés usa audífono y eso aumenta su desesperación y los gritos de auxilio: "No podía oír lo que nosotros decíamos".

El padre facilitó las coordenadas

La agudeza auditiva de Rubén había sido providencial. Logran dar con él y avisan al rescate que utiliza las coordenadas que su padre les facilita. Toda la familia estuvo pendiente de la operación: "Teníamos un poco de miedo porque lo sacaron con una silla", dice su hermana.

Acaban ese largo día visitando al rescatado en el hospital. Les cuenta el motivo de su accidente: "No iba por el camino que había que ir". Agradecido por haberle salvado la vida. Un pequeño héroe con superpoderes.