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LA WTA SÓLO MANTIENE EL RANKING DURANTE OCHO TORNEOS

Ser madres o mantener el ranking: el dilema al que se enfrentan las tenistas profesionales

Victoria Azarenka o Serena Williams son dos de las tenistas que han podido comprobar lo complicado que es ser madre siendo tenista del circuito de la WTA a la vez. Cada vez son más las voces que piden un ranking protegido para las jugadoras que son madres.

Así como una oficinista o ejecutiva encuentran su mesa y su ordenador tal y como lo habían dejado cuando vuelven de su baja maternal, las tenistas de élite quieren que todo el esfuerzo de una carrera profesional no se pierda por ausentarse unos meses tras dar a luz. De ser la número 1 a la 491.

Así se encontró Serena Williams su "escritorio" en la WTA al regresar al circuito seis meses después de dar a luz, en septiembre de 2017, a su hija Alexis Olympia.

Las maternidades de dos exnúmero uno del mundo, Serena Williams y Victoria Azarenka, han dado a luz al debate sobre la falta de protección que la WTA (Asociación Femenina de Tenis) brinda a las jugadoras al volver de la baja maternal, que les supone la pérdida del ránking anterior a su ausencia.

El estricto calendario, que obliga a las jugadoras a recorrer el mundo para acumular puntos para clasificarse para las mayores competiciones, hace que el tenis sea uno de los deportes con menos facilidades para que las madres puedan conciliar tener un hijo y mantener su nivel profesional.

Y es que la política de la WTA sólo les protege su ránking durante ocho torneos, y sin la opción de hacerlo como cabezas de serie, una medida que presiona a las jugadoras a tener que volver lo antes posible, con las dificultades psicológicas y físicas que supone su profesión.

"Hace cuatro meses no podía ni andar hasta el buzón de mi casa", decía Serena Williams tras su derrota en el primer partido en Miami, aunque convencida de que "volvería donde estaba antes".

Mientras que en 2014 Roger Federer se tomó cinco días tras ser padre de su segundo par de mellizos, y el francés Jo-Wilfried Tsonga se ausentó el año pasado de un torneo, concretamente en Miami, para estar cerca de su pareja, que estaba embarazada, las renuncias que tienen que hacer las tenistas distan mucho de las de sus colegas en la ATP.

Aunque están dispuestas a mitigar esta presión. "Mi objetivo es proteger a las mujeres que quieren formar una familia", aseguró esta semana en la exnúmero uno mundial Victoria Azarenka, que estuvo ausente del circuito 15 meses tras dar a luz en diciembre de 2016 a su hijo, Leo, y una disputa legal por la custodia del bebé, que le impidió viajar.

La propia jugadora bielorrusa, miembro del Consejo de Jugadoras de la WTA, aseguraba que todavía no es habitual que las mujeres empiecen una familia durante su carrera, "especialmente en el tenis".

Excepción es el caso de la belga Kim Clijsters, exnúmero uno, que ganó tres de los cuatro Grand Slams que jugó tras dar a luz en 2008.

Unos triunfos que pudo cosechar gracias a cartas de invitación de los torneos, las mismas de las que disfrutaron la californiana Lindsay Davenport, o ahora Serena Williams y Victoria Azarenka en Miami.

Un obsequio que reciben por su reputada fama mundial, pero que excluye a tenistas "que trabajan muy duro y también merecen su propia cualificación", dice Azarenka, que urge a una medida "para todo el mundo".

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