El tenista australiano ha vuelto a ser protagonista en una pista de tenis y no precisamente por su juego. La secuencia sucedió durante su partido del Masters 1000 de Cincinnati, en el que se enfrentaba al ruso Karen Khachanov. El australiano volvió a dar muestras de su mala educación.

Esta vez Kyrgios se dirigió al juez para solicitar un descanso e ir al baño. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, su intención no era esa. Una cámara siguió sus movimientos y captó cómo Kyrgios destrozó dos raquetas contra el suelo.

Khachanov, que remontó el partido tras perder el primero de los set (6-7 (3/7), 7-6 (4) y 6-2), jugará los octavos de final. Al final del partido Kyrgios se negó a saludar al árbitro y le escupió.