Un entrenamiento espartano, llevando el físico y la resistencia al límite. Eso es a lo que se han enfrentado las 30 integrantes de la Selección española femenina de rugby en el acuartelamiento Alférez Rojas Navarrete de Alicante.

Allí han compartido durante 48 horas los duros entrenamientos a los que se someten los miembros del Mando de Operaciones Especiales, conocidos como los boinas verdes.

La Selección femenina española de Rugby se ha dejado 'secuestrar' por los boinas verdes, la élite de las fuerzas armadas.

"Entre tiros y bombas, y miedo y sorpresa" comenzó su aventura, tras ser recluidas durante 48 horas e incomunicadas. Poniendo a prueba su fortaleza física pero, sobre todo, mental.

"El dolor no es motivo para no apretar el torniquete", aseguraba una militar, a lo que se oían respuestas como: "¿Estamos locos, o qué?".

De día y de noche, sin poder dormir ni comunicarse con nadie. El objetivo era sacarlas de su zona de confort, ha asegurado el Jefe de comunicación de operaciones especiales, Alfonso Blas López: "Había que sacarlas de su zona de confort, buscando la cohesión de equipo y sancionándolas injustamente para que traten de seguir adelante siempre".

Eso sí, además del sufrimiento, las leonas también tuvieron tiempo para la risa y la diversión, siendo un equipo mucho más fuerte.

"Hemos vivido muchas situaciones de estrés en muy poco tiempo: jugadoras llorando, otras riéndose del cansancio...", contaba Isabel Rico, capitana de la Selección.

Su próximo objetivo, la clasificación para el Mundial de 2021.