No esquivar ni bloquear la bofetada y golpear con la mano abierta. Son casi las únicas reglas de estos campeonatos de bofetadas.

No hay categorías, sólo dejan participar a hombres y unos jueces deciden el ganador en caso de controversia. Se suele acabar con la cara colorada, pero te descalifican si golpeas en el ojo o en el oído del contrincante.

En abril de 2018, el primer campeonato profesional reunió a cientos de personas en Rusia. Este fin de semana en un show de fuerza en Siberia hicieron una competición entre los que por allí andaban. Y ahí aparece Vasily Kamotsky, granjero de 168 kilos.

Primera ronda, a su oponente el sorteo le sale cruz,le toca recibir primero... después de caer al suelo. Sigue tan noqueado que ni se entera que él ya no puede soltar ningún guantazo. Visto lo visto, su segundo rival decide retirarse.

Manotazo a manotazo, Vasily se ganó su medalla, 400 euros de premio y competir entre los profesionales. Y por aclamación popular le dejaron participar en un concurso de comer una típica pasta siberiana. ¿El ganador? Nuestro campeón abofeteador.