Nazaré es un infierno de olas en el se mueve Sergio, el ángel de la guarda de los surfistas. Trabaja con su moto de agua socorriendo a quien se atreve a desafiar al mar en el lugar más peligros del mundo para hacer surf.

En Nazaré se ha registrado la ola más grande del mundo jamás surfeada, 42 metros. Oir la voz de Sergio dando buenas noticias tras cada rescate es para dar muchas gracias.

Por mar y por tierra

Él lo hace cada día que se pone el traje de neopreno y arranca su moto. Nadie se lanza al mar si Sergio y su grupo no están disponibles para actuar. Su misión remontar al surfista para esquivar las olas y dejarle en el lugar adecuado para coger la próxima.

Si la cosa va mal, Sergio también se está jugando la vida. Pero en esos instántes hay otra prioridad. Si no está en el agua, lo podrán buscar practicando motocross, su otra pasión además del surf.