Un grupo de amantes de los deportes de nieve ha organizado una competición muy singular en Rusia.

Alrededor de 70 personas han participado en un concurso de esquí y snowboard en el que solo hay un requisito: llevar el disfraz más original posible. El objetivo de esta competición es atravesar una piscina de 30 metros sin caer al agua.

Solo siete de ellos han conseguido completar el reto mientras que el resto ha terminado dándose un chapuzón en agua casi helada.