Vela

La odisea de la aventura épica de 11 navegantes inexpertos cruzando en velero el Atlántico

11 tripulantes sin conocimientos previos de navegación se han lanzado a atravesar el Océano Atlántico en una pequeña embarcación a vela. 30 días sin contacto con tierra en los que han corrido serio peligro en varias ocasiones.

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Miguel Ángel Tobías, director y productor de cine tenía un sueño desde hace 20 años. Cruzar el Atlántico a vela. La idea quedó aparcada en su mente hasta que el experimento del antropólogo Santiago Genovés de meter a unos deconocidos en una balsa de troncos de madera despertó en su cerebro su antiguo anhelo.

Así que se propuso en los tres siguientes meses proponer a todo aquel que se cruzara en su camino y que viera 'adecuado' para tamaña aventura proponerselo. Ninguno le dijo que no. Y ahí estaba él, junto a otros 10 'valientes' dispuestos a aventurarse a cruzar a vela la mayor masa de agua del planeta sin ningún conocimiento de navegación.

"Es una aventura épica. Una locura"

Miguel Ángel Tobías, aventurero

Es cierto que han contado con la ayuda de dos capitanes expertos a bordo, pero estos 11 desconocidos, de entre 17 y 80 años, a bordo han tenido que convivir durante un mes en un espacio muy reducido y superando un sinfín de problemas y aventuras.

Tifones, tormentas en alta mar, la rotura de alguna velas, presencia de orcas e incluso un accidente que estuvo a punto de costarle la vida a uno de los integrantes de una expedición que ahora ve la luz en un documental bajo el título "Atlántico: Navegantes del Alma".

"Es lo más duro que he hecho en mi vida" nos cuenta a Antena 3, un Miguel Ángel Tobías que ha estado en diferentes conflictos a lo largo de todo el mundo y en varios lugares inhóspitos del planeta. A los pocos días de zarpar la sensación de mareo contínuo les llevó a comer sólo una vez al día y casi no tener ganas de beber agua. Eso, unido a la dureza del reto en sí y la incapacidad para dormir en un barco con camarotes para sólo 6 personas y en un constante movimiento debido al oleaje que les ha llevado apenas a descansar.

"Hemos llegado a América una familia de 11 hermanos"

Les ha transformado la vida, eso sí. Les ha hecho estar más pendientes de su interior y mantener conversaciones profundas de temas tan diversos como la vida o la amistad, como la que han forjado estos 11 desconocidos que partieron de Lanzarote sin conocerse y como dicen han llegado a Martinica, bajo el grito de... ¡América! fundiéndose en un fraternal abrazo, porque ahora se consideran 11 hermanos a los que les ha cambiado la vida.

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