El Gobierno nepalí está trabajando para evitar los bloqueos en los accesos al Everest. El objetivo es evitar la masificación de turistas y evitar la muerte de los mismos.

El Everest tiene un problema y es el ser humano. El Gobierno nepalí quiere acabar con el tráfico de personas que colapsan los accesos a la montaña más alta del mundo. Por ahora, se está trabajando en los cambios para los alpinistas 'amateurs' que quieran subir al techo del mundo.

A partir de ahora, se deberá presentar las credenciales de haber subido una montaña de por lo menos 6.500 m de altura. A esto, se le suma tener un condición física mínima e ir acompañado de un guía nativo.

Las soluciones pensadas por el gobierno responden al número de muertos por las largas colas en la cima, hasta el momento se han contado 11 defunciones. También quieren paliar el numero de fallecimientos por mal de altura, ataques al corazón o debilitamiento.

Sebastián Álvaro lo tiene claro: "El everest se ha convertido en un parque temático". Así nos lo explica Juanito Oyarzábal: "Ocurre como en una carretera cuando hay un atasco. Tú vas subiendo y te tienes que parar. La gente no llega a calcular bien el consumo de oxígeno que tiene que utilizar para llegar a la cumbre y se convierte en una ascensión en 14, 15, 16, 18 horas".

885 ascensiones se han registrado en 2019, récord histórico. Esta masificación ha dejado imágenes del campo base lleno de tiendas de campaña y de grandes cantidades de basura: "Las expediciones comerciales son cada vez más numerosas hay que regular", opina Juanito.

Habrá que comprobar si estas mediadas son de cara la galería o una regulación seria de las ascensiones al techo del mundo.