La piloto estadounidense Jessi Combs ha muerto a los 39 años en un accidente cuando intentaba de batir el récord de velocidad en tierra.

Lo ha anunciado Terry Madden, miembro de su equipo. El accidente ha tenido lugar en el desierto de Alvord (Oregón) cuando Combs entrenaba con un prototipo a reacción de 52.000 CV.

"Lamentablemente la perdimos ayer en un horrible accidente, fui la primera persona en llegar y confiad en mí, hicimos todo lo humanamente posible para salvarla", escribió Madden en un vídeo con imágenes de la piloto.

Un sueño que persigue desde 2012

El accidente ha tenido lugar este martes, pero no fue hasta el miércoles cuando la familia hizo público un comunicado. "Su sueño era convertirse en la mujer más rápida de la tierra, un sueño que perseguía desde 2012. Era una soñadora con el valor para convertir en realidad esos sueños, ya que dejó la tierra pilotando más rápido que ninguna otra mujer en la historia", reza el comunicado.

El récord de velocidad en tierra está en manos de Kitty O'Neil desde 1976 (824 Km/h).