Fórmula 1

'Mad Max' pone fin a la hegemonía de Hamilton y Mercedes en una carrera antológica en Abu Dhabi

La carrera de una generación: la victoria de Verstappen en Abu Dhabi es ya una de las mayores hazañas de la historia del deporte. Hamilton perdió el Mundial como lo ganó en 2008 ante Massa: en la última vuelta.

'Mad Max' pone fin a la hegemonía de Hamilton y Mercedes en una carrera antológica

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El Mundial de Fórmula 1 se decidió en Abu Dhabi a favor de Max Verstappen en un final de antología que pone fin a una era de dominio inapelable de Lewis Hamilton y Mercedes. Fue la carrera de la década, una prueba que enganchará a toda una generación. Verstappen y Red Bull creyeron hasta el final y se llevaron el campeonato en la última vuelta, algo que apenas minutos antes se antojaba una utopía.

Primero fue el trabajo de equipo lo que acercó a Max a la flecla plateada: 'Checo' Pérez defendió como un jabato su posición ante Hamilton, reduciendo la ventaja del británico de 9 segundos a apenas dos.

Latifi dinamita el final de la carrera

Pero ni siquiera eso habría sido suficiente. Fue la irrupción del coche de seguridad, tras un accidente de Latifi, lo que dinamitó la recta final de la carrera y un Mundial que parecía sentenciado. Red Bull, más lento en pista, aprovechó la ocasión para jugar a la contra y entró a boxes para calzar gomas nuevas.

Fue en esa última vuelta, en un momento para la historia del deporte de motor, cuando Max Verstappen se abalanzó para adelantar a su archienemigo en la famosa curva 5 del trazado árabe. Nada pudo hacer Hamilton ante la voracidad de Mad Max.

El desenlace de este Mundial estaba destinado a ser de locos. Si hace una semana la FIA sancionó a Verstappen en Arabia Saudí, este domingo fue blanda en la salida: el neerlandés se quedó clavado, perdiendo la ventaja de la pole, y la polémica llegó en la curva 5.

"No investigation necessary"

Max se tiró tarde, dejando casi sin espacio a Hamilton, pero manteniendo las cuatro ruedas en pista. El británico se vio encerrado y salió fuera de la pista, saltándose la chicane y ganando mucha ventaja. "No investigation necessary", sentenciaron los comisarios. Red Bull se sintió robado en ese momento.

A partir de ahí, con el Mercedes siempre por delante y con un colchón de segundos aceptable, el coche de seguridad se convirtió en el gran aliado del monoplaza de las bebidas energéticas: su posición de perseguidor le dio ventaja a la hora de decidir estrategia, siempre conociendo de antemano qué haría primero la marca de la estrella.

La última vuelta de la última carrera

Así fue como se decidió el mejor Mundial en años: en la última vuelta de la última carrera, con los dos contendientes empatados a puntos. Solo podía ganar uno y lo hizo el más valiente del año, un Verstappen que llevó su Red Bull a niveles insospechados y doblegó a un Hamilton indefenso.

Fue Mercedes quien se sintió robado entonces. "It's called a motor-race! We went car racing", contestó Masi a un airado Toto Wolff. "Que se resuelva así es increíble", resumió por su parte el joven de 24 años, quien negó a Hamilton un octavo título que le habría situado por encima de Michael Schumacher.

El británico ganó su primer Mundial en 2008, arrebatándoselo a Felipe Massa en la última curva de Interlagos. Fue uno de los finales más crueles que se recuerdan. Ahora, siete títulos y 13 años después, Lewis Hamilton sabe qué se siente al estar al otro lado de la historia.

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