Presión, oscuridad y la infinita calma de las profundidades. Miguel es uno de los mejores apneistas del mundo y sus hazañas lo corroboran: "Mi máxima profundidad es 122 metros, el récord mundial es 125".

Estos apneistas bajan a las profundidades del mar, tardan 4 o 5 minutos y soportan grandes presiones. Miguel mide 1'96 y tiene una capacidad pulmonar de 10 litros. Para llegar a esas profundidades hace falta una preparación muy completa: "Hace falta mucha técnica física y mental. Es fundamental la tolerancia al exceso de CO2 y a la falta de oxígeno".

Es una lucha constante contra el instinto de supervivencia. La seguridad es fundamental. En septiembre luchará por ser campeón mundial de apnea y por batir el récord de profundidad establecido en 125 metros.