Ellos, los más pequeños, también son parte del bronce que España logró en el Europeo. Aunque para eso la concentración se convirtió en un cuarto de juegos. Toda una guardería, y es que en esta selección hay cinco madres: siete bebés en total que pasaron de mano a mano.

Todos echaron una mano: tanto los padres que fueron al campeonato como los compañeros del equipo masculino que se encargaban de los pequeños en la cena.

Y a todo esto había que intentar lograr una medalla porque España jugaba en casa, en Castellón. Fue todo un ejemplo de conciliación y de un gran ambiente.