Dentro del fútbol americano, las chicas de la selección, a pesar de no poder dedicarse a su deporte de forma profesional, entrenan con la máxima entrega, dedicación y ambición; por lo que un simple amistoso es todo un símbolo de alegría y emoción.

No son estrellas y ni mucho menos ganan los millones que el citado deporte mueve en los Estados Unidos. Sin embargo, los pelos se te ponen de punta cuando las escuchas hablar sobre la camiseta que defienden y el deporte que practican.

"No tengo palabras, esto es mi vida ahora mismo. A seguir luchando por ello y a continuar", decía entre lágrimas Cristina Gómez, jugadora de la selección española, tras el partido frente a la selección italiana.

En una mañana de calor sofocante, nuestras chicas no se dejaron intimidar por la pasión de las italianas entonando su himno casi a capella. La voz cantante la llevaron ellas sobre el césped de Rivas.

Eso sí, el lunes tendrán que volver a trabajar o a estudiar. Sacrifican mucho por estar donde están, obtienen recompensa personal, pero poca de lo demás.

"Pensábamos que no podríamos y al final esta ha sido la mejor recompensa", señalaba una emocionada, Sara Yolanda Broz, jugadora de la selección.

El partido, además, ha significado el debut del nuevo staff técnico de la selección nacional femenina, con Fernando Guijarro al frente.

Ellas mismas se bastan como han venido demostrando desde siempre, pero un poco de apoyo nunca viene mal. No hace falta irse muy lejos para ser parte de este espectáculo.