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Coronavirus

La llama olímpica, entregada en Atenas a Tokio 2020 en total soledad por el coronavirus

La llama olímpica ha sido entregada en el Estadio Panatenaico a la delegación Tokio 2020 y está lista para viajar a Japón en plena crisis del coronavirus.

La ceremonia de entrega de la llama olímpica para los Juegos de Tokio 2020 se ha realizado sin espectadores en un esfuerzo por contener la propagación del nuevo coronavirus, según anunció el comité olímpico griego el lunes. La ceremonia, como es habitual, ha tenido lugar donde se disputaron los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna en 1896.

La llama olímpica llegará este viernes a Japón para iniciar un recorrido por todo el país que tendrá lugar sin presencia multitudinaria de público y entre dudas crecientes sobre si los Juegos Olímpicos de Tokio podrán celebrarse este verano debido al coronavirus.

La llama será transportada en un avión que partirá este jueves desde Grecia y llegará al aeropuerto nipón este viernes, antes de comenzar un trayecto por territorio nipón que promete ser uno de los más atípicos de la historia reciente de los Juegos por las medidas excepcionales contra el COVID-19.

Estaba previsto que una delegación liderada por el presidente del comité organizador de Tokio 2020, Yoshiro Mori, y la ministra de los JJOO, Seiko Hashimoto, viajaran a la ceremonia de entrega de la llama en Atenas, pero este plan se vio alterado por las complicaciones del transporte aéreo derivadas del coronavirus.

Y es que Grecia está aplicando una cuarentena obligatoria de dos semanas a todas las personas que lleguen al país procedentes del extranjero, al igual que hace Japón con todos los viajeros que lleguen al país desde 38 países europeos.

Estreno deslucido

La exnadadora olímpica Naoto Imoko ha sido finalmente la encargada de recoger la antorcha, que a su vez será custodiada por varios oficiales de Tokio 2020 que se encuentran en Grecia y la entregarán a su llegada prevista el viernes a la base aérea de Matsushima, al nordeste del país, donde tendrá lugar una ceremonia de bienvenida de escala reducida.

Tras su llegada a Japón, la llama olímpica -para entonces ya prendida en la antorcha con forma de flor del cerezo- será expuesta al público durante una semana en varias de las localidades niponas más castigadas por el terremoto y el tsunami de 2011, junto a diversos actos y festejos que han sido suspendidos.

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