Perdió la visión de un ojo por un glaucoma y la del otro por el golpe de una ola, pero no se alejó del mar ni de su tabla. Es el mejor surfista del mundo ciego, y además es profesor, enseña a algunos de los mejores surfistas del cantábrico en su Zarautz natal.

"Ese golpe fue tan fuerte... me di cuenta de que ya siempre iba a ver en negro", confiesa Francesena.

Aitor, apodado 'Gallo', por su capacidad de sobreponerse a los problemas, es además una fuente de energía positiva: abrió la primera escuela de surf en España y es el primer campeón del mundo en la modalidad adaptada en California.

"Nosotros hemos aprendido de nuestros mayores y lo bonito es que nosotros intentamos enseñar a nuestros jóvenes", sostiene Aitor.

Por su parte, uno de sus alumnos, Jon Mújica, sólo tiene palabras buenas para su profesor: "Él me enseña cosas que muchos entrenadores no te enseñan", sostiene.

Y es que ahora el surf es un deporte muy conocido y practicado por muchos jóvenes en las playas españoles, pero para eso hay que hablar del papel de muchos pioneros como el de Aitor, quien ya sueña con conseguir el triplete, ganando el próximo Mundial en California.