Remo
A gritos hacia Los Ángeles 2028: así se entrenan los remeros Javier García y Ander Martín
Dos remeros españoles, uno olímpico y otro paralímpico, se animan a gritos con un objetivo muy claro en la cabeza: llegar a los Juegos de Los Ángeles 2028.

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El vídeo difundido en redes sociales, muestra una escena habitual para ellos, pero poco común para el gran público. El esfuerzo físico se mezcla con mensajes constantes de ánimo: "¡Vamos!", "¡Sigue!", "¡Aprieta!", "¡Eres un animal!". Una motivación mutua que forma parte de su rutina diaria.
Entrenar sin competir, pero nunca solo
Aunque compiten en categorías diferentes y no coinciden siempre compitiendo, ambos entrenan juntos con frecuencia. "Es un vídeo de cómo es nuestro día a día", explica Javier. Para ellos, ese intercambio de gritos no es algo excepcional, sino una herramienta de trabajo que utilizan desde hace mucho tiempo.
"Nosotros somos nuestros propios 'cheerleaders'", reconocen. Cuando uno llega justo de fuerzas o sin demasiadas ganas, el otro tira de él. Ese empujón verbal se convierte en un impulso clave para mantener la intensidad en cada sesión. "Está el uno para tirar del otro cuando no tenemos ganas de entrenar", resume Javier. El resultado es una dinámica de confianza total. Se conocen lo suficiente como para saber cuándo apretar más y cuándo levantar al compañero con una palabra a tiempo.
Los gritos como camino hacia el sueño olímpico
Más allá de la anécdota, el mensaje de fondo es claro. "Las palabras de aliento y motivación que nos decimos son para llegar a los Juegos de Los Ángeles 2028", añade Javier. Ambos comparten el mismo sueño: estar en esa cita olímpica y paralímpica y luchar por las medallas. Esa complicidad cosechada por los años también se traslada a la competición, en las se animan desde la orilla siempre que pueden "Cuando nos animamos el uno al otro, somos capaces de sacar un puntito más", asegura Ander. Saber cuándo el otro flaquea marca la diferencia en momentos de máxima exigencia.
Al final, ellos mismos restan importancia, "es un vídeo normal de nuestro día a día". Pero en esos gritos, en esa rutina aparentemente cotidiana, se esconde el verdadero motor: apoyarse para llevarse al máximo de ellos mismos.
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